
La podrida, conocido internacionalmente como Oh Hell, es un juego de bazas en el que lo importante no es obtener más o menos bazas, sino acertar de antemano cuántas se ganarán.
No siempre hay que intentar ganar: unas veces habrá que tratar de deshacerse de cartas firmes, mientras que otras habrá que obtener bazas con cartas bajas, todo ello con el objetivo de conseguir que el número de bazas ganadas al final de la mano se corresponda con la previsión realizada al inicio de ella.
En una partida de podrida puede participar un número indeterminado de jugadores; sin embargo, es conveniente que sean un mínimo de 3, ya que si sólo juegan 2, la partida se alarga mucho, aparte de resultar trivial en muchas de las manos. Por otra parte, si el número de jugadores supera los 8, aunque se juegan menos manos, la partida también se alarga porque el período dedicado a las previsiones aumenta en exceso. Como en todos los juegos de bazas, un número de jugadores superior a 8 no resulta conveniente, aunque el juego lo permita.
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